miércoles, febrero 10

El conde y el mayordomo.

El Conde, que estaba quedándose sordo llegó a su mansión. El mayordomo, que sabía muy bien de su sordera, lo recibió diligentemente abrió la puerta, agachó la cabeza y reverencialmente lo saludó diciendo:

- Adelante, hijo de la gran puta.

- ¿De dónde viene el Señor Conde come mierda con esa carita de maricón?

A lo que el Conde, sonriente, le contestó:

- De comprar un audífono !!!


Gracias Massiel.